Médicos anestesistas del Hospital Italiano de Buenos Aires organizaban fiestas "Propofest" donde inyectaban propofol y fentanilo robados para inducir anestesia y potenciar excitación sexual, usando bombas de infusión y ambús para revivir participantes al borde de la muerte.
El escándalo estalló tras la muerte dudosa de Alejandro Salazar, residente anestesista del Rivadavia y Gutiérrez encontrado con vía en el pie y elementos hospitalarios en su departamento de Palermo el 20 de febrero; la pesquisa reveló una red que sustraía drogas desde 2023, con audios de invitaciones y testimonios de "Fini" (Delfina Alanuse, R3 con licencia psiquiátrica) y "Tati".
Hernán Boveris, anestesiólogo reconocido, y Delfina Alanuse fueron imputados por administración fraudulenta por juez Javier Sánchez Sarmiento tras denuncia del hospital el 23 de febrero; se allanaron domicilios, secuestraron celulares en peritaje y prohibieron contacto y salida del país, mientras Eduardo Cubría investiga la muerte.
Panelistas comparan con película "Línea Mortal" (Flatliners), donde estudiantes provocan paros cardíacos por curiosidad; destacan robo sistemático indetectado por tres años pese a controles, consumo de TUSI en asados y fiestas electrónicas, y riesgos para pacientes en procedimientos como endoscopías.
El Hospital Italiano abrió sumario, desafectó a los implicados y calificó como robo de estupefacientes; audios virales no son prueba judicial aún, pero peritajes prometen más revelaciones sobre esta "locura total" de profesionales jugando al límite con la muerte.