Alejandro Salazar, anestesista de 29 años, apareció muerto en su departamento de Palermo con vías de Propofol y Fentanilo robados de la farmacia del Hospital Italiano, lo que abrió una segunda causa por hurto de medicamentos controlados.
El juez Javier Sánchez Sarmiento indaga a dos anestesistas del Italiano: una de planta con experiencia y una residente R3 con relación personal con el jefe; se sospecha circuito de "fiestas Propofol" en quintas con colegas para drogarse vía infusiones y sexo.
El hospital apartó a los implicados, revisa trazabilidad de partidas y emitió comunicado reafirmando seguridad; audios de colegas revelan robo sistemático, consumo de Tussi y fiestas electrónicas que escalaron a anestésicos letales.
Otros hospitales como Rivadavia y Gutiérrez involucrados en rotaciones; un audio detalla cómo una residente robaba y redistribuía drogas, causando la muerte de Salazar por sobredosis continua.