En la Villa Azul, entre Quilmes y Avellaneda, conviven 5000 personas con creciente delincuencia, droga y tiroteos diarios. Vecinos como Laura "Piojo" relatan miedo constante por balaceras frente a sus casas, policía entrando en chapas y chicos de 8 o 9 años robando sin límites.
El barrio picante surgió en los 80, creció sin mejoras en 20 años y fue noticia por COVID en 2020. Recientemente, un tiroteo ocurrió mientras grababan el informe, con gendarmes persiguiendo ladrones. Familias sufren inundaciones, cortes de luz y falta de códigos entre bandas.
Una madre prefiere a su hijo de 14 años preso por robo en Varela antes que en la calle, donde estudió pero cayó en delito. Un exdelincuente rehabilitado cuenta robos armados, 10 años prófugo y ahora trabaja en electrónica, pidiendo más policía y laburo para evitar repeticiones.
Panelistas destacan inicio del delito a los 8-9 años, falta de oportunidades por "zona roja" y mezcla de laburantes honestos con crimen, urgiendo educación familiar y empleo juvenil.