Un adolescente de 15 años ingresó a la Escuela Mariano Moreno en San Cristóbal, Santa Fe, con una escopeta del abuelo cargada como bandolera con 50 cartuchos, disparó cuatro veces y mató de un balazo por la espalda a Ian, un chico de 13 años, único hijo cuidado por sus padres que jugaba en Club Independiente. El portero Fabio lo redujo en estado de shock evitando más víctimas, mientras estudiantes saltaban ventanas en pánico durante el izado de bandera.
El tirador atravesaba una situación familiar compleja con separación de padres, convivencia dolorosa con nueva pareja de la madre, depresión y tratamiento psicológico con autolesiones mencionadas por su abogado. Testimonios descartan bullying como motivo principal, aunque hay videos virales de incidentes en aula; hirió a otros ocho chicos fuera de peligro. El arma posiblemente ilegal, acceso en casa rural habitual para caza.
Fabio, encargado del colegio, contó que oyó explosiones, vio al chico disparando, lo encaró, le quitó la escopeta cargada para quinto disparo y lo contuvo hasta la policía. Reportero Martín González relató la consternación en la comunidad de 15.000 habitantes, con preguntas sobre señales previas y responsabilidad familiar.
Psicopedagoga María Zisman, de Libres de Bullying, alertó no naturalizar autolesiones ni conductas como consumo o apuestas en adolescentes sufrientes; bullying precipita pero no causa directa. Urgió atención mental para toda la comunidad, heridos y testigos, evitando culpas cruzadas en shock post-evento.