Tras publicidad, el panel retoma el análisis de la convivencia en Gran Hermano, cuestionando si Andrea del Boca debe tolerar irrespeto de compañeros pese a su contrato millonario y trayectoria.
Argumentan que en la casa todos son iguales, la fama no genera respeto eterno, y la exposición mediática vale más que el prestigio tradicional hoy en día.
Comparan con mediáticos sin carrera que entran por repercusión, afirmando que un reality pone en agenda pero no limpia imagen manchada por denuncias.