La conductora Moria Casán relató un incidente en el camarín donde Betiana, identificada como Norita, le dio indicaciones no pedidas sobre su actuación, sugiriendo que parecía querer bajarse del escenario, lo que generó una discusión pública por envidia en el ambiente teatral.
Moria explicó que después de una función agotadora de casi dos horas, llega al camarín exhausta y busca relajarse con una ducha, no recibir críticas de colegas no invitadas. Betiana insistió en su devolución, comparándola con Mamacora, y Moria la confrontó preguntándole si ella estaba actuando en ese momento.
El panel coincidió en que la envidia destruye y que las devoluciones deben darse en privado o si se piden, recordando casos similares como el de Julieta Poggio con Betiana en una obra dirigida por Muscari, donde se sintió tratada como novata.
Moria enfatizó que no busca confrontaciones pero dice lo que siente en su programa, y que no es amiga de Betiana más allá de un verano compartido en un spa.