Hugo Rosales desde Jerusalén explica que la policía israelí impidió la misa de Ramos en el Santo Sepulcro por falta de refugios cercanos ante bombardeos y restricciones por el conflicto. Las normas permiten hasta 50 personas solo si hay refugio adecuado en calles estrechas de la Ciudad Vieja, cerradas tras esquirlas de misiles la semana pasada. Todos los templos están cerrados con igual rigor.
El cardenal intentó entrar con pocos fieles sin permiso adecuado, aunque Netanyahu autorizó después misas pequeñas. Rosales aclara que no se organizó ni anunció misa pública porque era imposible por riesgos de alarmas antimisiles sin salida en el laberinto. Compara con COVID, donde no había amenaza de bombardeos.
Hugo enfatiza que las autoridades son estrictas con todos, sin excepciones políticas o religiosas, y critica la manipulación informativa desde Roma. Menciona que uno corre riesgo personal saliendo, pero para grupos se exige refugio. Netanyahu habilitó después, pero exigiendo responsabilidad por seguridad.
Rosales advierte tensión extrema con marines EE.UU. en zona, represión de manifestaciones y posible invasión terrestre inminente, ignorando festividades religiosas como Pesaj o Jueves Santo. La situación lleva 30 días de guerra sin salida clara.