La comunidad de San Cristóbal se reunió en vigilia silenciosa frente a la Escuela Mariano Moreno con velas traídas de sus casas para llorar a Ian, el chico de 13 años asesinado por un agresor de 15 años en un tiroteo esta mañana.
Pericias preliminares revelan que el agresor efectuó 4-5 disparos con una escopeta calibre 12-70 del abuelo, desarmada y transportada en mochila y buzo. El primer disparo fatal ocurrió en el baño de la planta alta; un asistente escolar quitó el arma. El agresor estaba bajo tratamiento psicológico, con rumores de autolesiones y ataques de ira, pero sin registro oficial de bullying con la víctima.
Testimonios de compañeros y vecinos contradicen versiones iniciales: el agresor llegó en moto a las 7:10, jugó al Clash Royale tranquilo antes de ir al baño, gritó "sorpresa" al salir y disparó. Familia complicada con padres separándose, adicciones del padre y padrastro, intento de suicidio de la madre. Expertos destacan que en zona rural las escopetas para caza son accesibles y el chico tenía manejo previo.
La comunidad habla de dos víctimas de un sistema fallido, pero periodistas aclaran que Ian es la única víctima. No punible por ser menor de 16 años; requiere pericias psiquiátricas para internación en reformatorio. Audios y videos de corridas circulan, desmintiendo estuche de guitarra por buzo en mochila.
Datos nacionales muestran 50% de chicos agredidos y 6 de cada 10 víctimas de bullying, pero nada justifica la masacre.