Un alumno de 15 años llevó una escopeta escondida en una funda de guitarra al colegio Mariano Moreno en San Cristóbal, Santa Fe. Salió del baño con el arma cargada, gritó "sorpresa" y empezó a disparar en el patio a las 7:11 de la mañana, matando a un chico de 13 años de un disparo en la cabeza.
Las cámaras captaron la estampida de estudiantes huyendo despavoridos del hall y patio entre gritos y confusión. Testigos relataron que el tirador apuntó primero a amigos ausentes y luego disparó al azar, mientras compañeros lo vieron "pálido y perdido" intentando recargar el arma que se trabó. El portero y un compañero lo redujeron quitándole los cartuchos.
El agresor no tenía antecedentes de violencia, jugaba al básquet y era descrito como "tranquilo y respetuoso" por vecinos y maestros. Atravesaba una situación familiar compleja: padre con consumos problemáticos en Entre Ríos, madre docente en licencia psiquiátrica. La escopeta pertenecía a su abuelo materno.
Su abogada, Mariana Oroño, reveló que el chico sentía no encajar y quería suicidarse desde hace años, sugiriendo una reacción psicológica. Quedará institucionalizado en régimen cerrado. Fue trasladado a Santa Fe capital para ser indagado por el juez de menores.