Svalbard, la bóveda de semillas más grande del mundo en Noruega, no es el único centro de preservación genética, ya que existen 16 bancos internacionales especializados en distintos alimentos según su ubicación geográfica.
Por ejemplo, México guarda maíz y trigo, Perú preserva papa, Nigeria leguminosas y Filipinas arroz. Cada centro mantiene copias de seguridad en sitios hermanos y envía respaldos a Svalbard, que solo almacena semillas mientras los otros realizan investigaciones para mejoras genéticas.
Estos bancos salvaron colecciones sirias de leguminosas, cebadas y habas durante la guerra civil, trasladándolas a Líbano. En Palmira, Colombia, el centro de Bioversity y CIAT custodia 38.000 plántulas de fríjol y 6.000 de yuca de más de 6.000 años, además de forrajes tropicales resistentes al cambio climático.
Científicos como Jacobo buscan forrajes que reduzcan emisiones de metano en rumiantes mediante cámaras de respiración, reprogramando la dieta bovina para mitigar gases de efecto invernadero más potentes que el CO2. La misión se extiende a Líbano y Kenia para encontrar forrajes perfectos y asegurar la respiración planetaria.