Las semillas de olivos seleccionadas en el Banco de Germoplasma Mundial de Olivo en Córdoba, España, fueron enviadas a la bóveda de Svalbard en Noruega para preservar variedades históricas resistentes a climas extremos.
La iniciativa del Consejo Oleícola Internacional, la FAO y el Ministerio de Agricultura de España busca proteger este cultivo resiliente que beneficia la salud humana y la sostenibilidad planetaria, explican expertos como el director del Consejo a la corresponsal Marina Colorado.
Otros bancos preservan maíz en México, papa en Perú, fríjoles en Colombia con 45 de 80 especies incluyendo semillas de 40.000 años, y forrajes tropicales para reducir metano en ganadería mediante dietas que bajan emisiones de este gas 80 veces más potente que el CO2.
Estos centros envían copias a Svalbard y realizan mejoras genéticas para enfrentar el cambio climático y evitar pérdida de biodiversidad, como salvó leguminosas sirias durante la guerra civil.