La policía israelí prohibió concentraciones en Jerusalén por la guerra y un misil reciente cerca del Santo Sepulcro, impidiendo al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al custodio franciscano celebrar la misa de Domingo de Ramos de forma privada en la iglesia, pese a no ser multitudinaria. El patriarca desistió tras ser demorado, generando polémica por libertad de culto.
Sergio Rubín explicó el contexto del lugar sagrado compartido con Muro de Lamentos y mezquita Al Aqsa. El custodio calificó la medida de irrazonable, aunque Pizzaballa bajó el tono mencionando malentendido en oficina de Netanyahu. Se cancelaron procesión, misa crismal y Jueves Santo.
En Gaza el padre Gabriel Romanelli sí celebró misa y procesión. Líderes como Macron y Meloni protestaron; Macron condenó la decisión policial y apoyó a cristianos de Tierra Santa ante violencia en lugares santos. Rubín enfatizó preservar convivencia interreligiosa y paz en Pascua Judía.