La consultora Asentia reportó que el consumo masivo cayó un 6,3% en febrero, con bajas fuertes en alimentos, bebidas y productos de primera necesidad, porque el bolsillo de la gente está cada vez más exigido.
En la calle, los entrevistados confesaron recortar sobre todo en comida, bebidas, carne y productos de ocio; compran una vez por semana o al mes buscando ofertas, dejan productos en la caja al ver el total, eligen marcas más baratas, hacen Excel para presupuestar y van viernes por descuentos del 25%.
La gente dice que no llega a fin de mes, estira lo comprado 20 días con suerte, busca precios accesibles, reduce gastos superfluos, trabaja más horas y opta por picnic en parque en vez de salir a comer porque los sueldos no alcanzan y todo sube.
El análisis muestra volatilidad pero caída sostenida del consumo en 13 puntos bajo el promedio 2023 desde enero 2024; en supermercados bajó 19%, menos electrodomésticos, medicamentos y combustible, mientras sube turismo emisivo e importados para el 20-25% con capacidad de ahorro.