Matías Nieto, sobreviviente de un incendio provocado en su casa el 17 de febrero de 1994, relata cómo perdió a sus padres, dos hermanos y un amigo de la familia en la tragedia ocurrida a las 3:30 de la mañana. Él tenía 16 años y estaba durmiendo cuando Fructuoso Álvarez, el responsable, prendió fuego a la vivienda tras una discusión económica con su padre y amenazas previas.
Su abuela Norma, que casualmente no estaba esa noche, lo salvó emocionalmente al confrontarlo cuando él no quería vivir más. Con un carácter fuerte, le exigió levantarse de la cama, secarse las lágrimas y tomar mate con ella, prometiendo devolverle todo lo posible por su madre, padre y hermanos. Nieto describe cómo aprendió a convivir con el dolor, visitaba el cementerio diariamente y recientemente cremó los restos tras 30 años, materializando por fin la pérdida.
El invitado comparte su proceso de duelo, incluyendo su orientación sexual: se asumió gay en un contexto hostil hace 30 años, enfrentó la resistencia inicial de su abuela pero eventualmente ella aceptó a su pareja Nicolás como nieto antes de morir. Recuerda amenazas del asesino en 2010, quien lo llamó imitando la voz del "monstruo" de la infancia para asustarlo.
Nieto enfatiza la resiliencia como colectiva, no individual, aconsejando buscar ayuda cercana en momentos de crisis y convivir con el dolor en lugar de esperar que el tiempo lo cure. Planeó charlas motivacionales basadas en su experiencia y destaca el rol pivotal de su abuela en darle sentido a su vida.
La abuela Norma perdió a su esposo 20 días antes y a su hija única en el incendio, pero mantuvo la entereza para criar a Nieto sin odio, enfocándolo en metas como trabajar en aviación.