El ejército israelí mató a tres periodistas libaneses en un ataque aéreo contra su vehículo en el sur de Líbano.
Israel justificó la acción alegando que uno pertenecía a la inteligencia de Hezbollah, considerado terrorista por la Unión Europea; los fallecidos trabajaban para Al Mayadín y Al Manar, medios cercanos a Hezbollah.
Centenares protestaron en Beirut; el presidente libanés Josef Aoun lo calificó de crimen flagrante que vulnera normas internacionales.