El fiscal Policita imputó formalmente al jefe de gabinete Manuel Adorni por enriquecimiento ilícito y dádivas tras detectar discrepancias en sus declaraciones juradas, donde no figuran compras como una casa en Indio Cua Golf Club por 166 mil dólares, un departamento en Caballito valuado en 350 mil dólares y una Jeep a nombre de su esposa Karina Angeletti.
Adorni dio una conferencia de prensa que oscureció más que aclaró sus explicaciones sobre bienes acumulados en 25 años de sector privado, pero las cuentas no cierran porque no declaró ese patrimonio inicial. La justicia allanó la Televisión Pública buscando contratos de Marcelo Grandío, amigo de Adorni y proveedor estatal, quien pagó en efectivo el vuelo privado de la familia a Punta del Este, generando sospechas de factura trucha y dádiva de un contratista público.
La esposa de Adorni dirige la consultora Masvi, contratada por proveedores del Estado como Grupo Foggia (candidato a privatizar Tecnópolis), National Shipping (con YPF) y DATCO (Banco Central, Aerolíneas Argentinas), para "humanizar empresas" con coaching ontológico, lo que genera dudas sobre el origen del dinero familiar pese al sueldo oficial de Adorni.
El informe compara con casos de José Luis Espert (cobró de narco preso) y Federico Sturzenegger (esposa con contrato en Cancillería), critica la caída de imagen de Javier Milei pese a bajar pobreza oficial (de 18 a 15 millones según Exquantis, no 12 millones como dice Milei), y destaca marchas masivas contra el gobierno similar a protestas "No Kings" contra Donald Trump con Robert De Niro.
Encuesta callejera reprueba la defensa de Adorni: "desastre", "vergüenza", "no dio explicaciones", acusándolo de usar plata pública indirectamente vía amigos proveedores.