Olga contó cómo su hijo superó insomnio, pesadillas y ansiedad usando fe en el agua viva de la Iglesia Universal, rociada en su almohada y bebida, logrando descanso y energía.
César curó su epilepsia de 18 años tras tomar agua viva los domingos, dejando convulsiones y medicamentos.
Gabriela venció depresión suicida, odio y resentimiento bebiendo agua con oración diaria, sintiéndose ahora feliz y libre.
Los pastores animan a participar en el evento de Parque Roca para recibir milagros similares este Domingo de Ramos.