Delincuentes ingresaron a la casa de una jubilada en Wilde, Avellaneda, la maniataron, la torturaron a golpes y le robaron todo durante horas de terror. La víctima está fuera de peligro, pero el barrio vive azotado por la inseguridad con motochorros y robos constantes.
El móvil de María Luján mostró comercios cerrando temprano un sábado a las ocho de la noche por miedo. Vecinos y comerciantes como Natalia relataron robos violentos, falta de respeto a mayores y naturalización del delito, con bocinazos y vidrios rotos frecuentes.
En el estudio, el panel criticó la inseguridad galopante en el Gran Buenos Aires bajo la gestión del gobernador provincial, culpando a doctrinas que equiparan víctima y delincuente, como las de Zaffaroni, y al narcotráfico vinculado a política. Destacaron que la pobreza no justifica el crimen y exigieron mano dura.
Entrevistados coincidieron en el miedo cotidiano: salen mirando para todos lados, negocios con rejas y cierre prematuro pese al tránsito. Un vecino minimizó los hechos como aislados, pero el panel denunció la normalización del terror y adoctrinamiento que tilda de facho pedir orden.