Cuatro adolescentes de entre 18 y 20 años ingresaron en la madrugada del viernes a la casa de Clotilde, de 82 años, en Martínez Castro, Villa Soldati, por una ventana o posiblemente por una puerta de terraza. La golpearon en la cara, la rasguñaron, la amordazaron, la ataron y robaron su jubilación recién cobrada, un celular y auriculares, revolviendo toda la casa y dejando hollín negro por todas partes para evitar huellas.
La hija Gabriela contó el pánico al recibir el llamado de una vecina; Clotilde tuvo que salir bajo la lluvia a pedir ayuda. No es la primera vez: hace seis años sufrieron un robo similar donde golpearon a su padre con una culata de revólver, causándole un hematoma subdural que lo mató meses después por falta de atención en pandemia. Gabriela denuncia inseguridad total en el barrio, lleno de delincuentes que no respetan a nadie.
La policía tomó la denuncia y huellas, pero no encontró nada pese al hollín. Gabriela halló huellas marcadas en una puerta de terraza sin uso, que ella había cerrado con llave el día anterior; sospecha entrada por ahí ya que no hay plantas rotas ni piedras desparramadas en el jardincito frontal, solo una pisada rara. Llamó nuevamente a la policía para informar.
Gabriela exige mayor seguridad, critica a la policía por falta de herramientas y reclama que el jefe de gobierno Macri camine por la zona vulnerable cerca de la iglesia de Fátima, Martínez Castro y Plumerillo para ver la realidad y exigirle a la policía. No quiere más inseguridad ni perder a su madre como perdió a su padre.