En Jerusalén, el cardenal patriarca latino Pierbattista Pizzaballa encabezó una ceremonia de oración en la iglesia al pie del Monte de los Olivos por el Domingo de Ramos, inicio de Semana Santa.
La tradicional procesión multitudinaria por las calles fue cancelada por motivos de seguridad ante sirenas antiaéreas y escalada del conflicto bélico, obligando a fieles a refugios subterráneos.
La comunidad cristiana limita ritos a entornos de recogimiento en una Jerusalén militarizada, con plegarias por la paz y restricciones de acceso para peregrinos.