El buque oceanográfico Coriolis 2, llegado desde la Universidad de Quebec en Rimouski, Canadá, prepara una expedición binacional al Agujero Azul en el mar patagónico, en el marco de un acuerdo de cooperación científica entre Argentina y Canadá.
Esta zona, situada a 600 kilómetros al este de Comodoro Rivadavia frente al Golfo San Jorge, presenta un descenso abrupto del fondo marino de 200 a más de 2.000 metros y es clave para el ecosistema por su alta productividad biológica, impulsada por el fitoplancton, base de la cadena trófica que alimenta peces, ballenas y focas.
Los profesores Gustavo Ferreira, argentino radicado en Canadá, y José Luis Esteves lideran la misión, con investigadores como la doctora Mirtha Lewis del CONICET y Centro Nacional Patagónico, quien estudia elefantes marinos mediante rastreo satelital para entender su comportamiento en profundidades extremas y su rol en la red trófica.
El Agujero Azul enfrenta amenazas por pesca intensiva del calamar argentino y capturas incidentales, detectadas por luces de buques en imágenes satelitales, lo que subraya la necesidad de gestión sustentable mediante datos científicos recopilados con alta tecnología a bordo.