Los empresarios argentinos enfrentan dos realidades: algunos se adaptan al rápido cambio de modelo económico impulsado por el presidente, mientras otros extrañan la inflación y luchan por competir en una economía abierta.
El consultor explica que los empresarios no saben gestionar sin inflación, ya que durante décadas sobrevivieron con distorsiones como economías cerradas y anti-management. Muchos pymes resisten porque no bajaron impuestos ni burocracia aún, y prefieren protegerse de importaciones baratas como copas de 15 dólares en vez de 40.
Sturzenegger reduce burocracia a gran velocidad, pero se necesita apoyo al gobierno para bajar impuestos nacionales, provinciales y municipales vía Congreso. El experto urge laburar en serio: revisar modelos de negocio, invertir en conocimiento y no enamorarse de empresas perdedoras.
Argentina necesita 500.000 empresas para un estado chico; la transición es como la IA o Revolución Industrial: cierran malas, surgen mejores con competitividad global. El 2023 fue el mejor año por inflación del 250%, hoy el consumo bajó 3-4% pero oferta se multiplicó, beneficiando consumidores.