Imágenes capturaron multitudes apiñadas en vidrieras de televisores y pantallas de diarios como La Nación en Avenida de Mayo y Florida, siguiendo noticias por teletipo sobre problemas como frío en la nave, desprendimiento del módulo de servicio y aumento de temperatura. La gente se detenía hipnotizada ante las pantallas móviles con letras blancas que anunciaban actualizaciones minuto a minuto.
Eduardo Lázaro destacó que Buenos Aires era entonces la ciudad con más diarios vendidos por habitante del mundo, reflejando una globalización previa a internet. Gente con camisas y corbatas seguía el evento en locales de electrodomésticos, también radialmente, con colectivos antiguos, Falcons, Ramblers y Fiat 1500 en las calles, y anteojos negros de moda. El segmento cerró evocando la emoción colectiva por el amerizaje.