El equipo obtuvo permiso tras un año para grabar en Arabia Saudita, donde el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS) impulsa una transición existencial con reformas económicas y sociales para un reino moderno.
En Riyadh, centros comerciales abiertos 24/7 muestran cambios: antes había secciones separadas por género y hijab obligatorio, ahora se presenta como más abierto y tolerante, adaptado a una población joven con alta uso de smartphones y redes sociales.
Exiliados como Khalid al-Jabri, hermano de Omar y Sara al-Jabri retenidos como rehenes desde que MBS asumió, critican el giro a estado policial, con arrestos arbitrarios y órdenes violentas para desalojos, pese a desear éxito en reformas.
Periodistas recuerdan frustración previa con reyes ancianos como el rey Salman y ven a MBS como chance para despertar al "gigante dormido" más allá del petróleo.