En Teherán, los residentes practican ejercicio en parques como acto de resistencia silenciosa ante la guerra con Israel y Estados Unidos que cumple cuatro semanas.
Los negocios están paralizados y vacaciones empañadas por temor, pero la demanda de alto el fuego crece. Los iraníes adaptan rutinas diarias para no sucumbir a la angustia pese a amenazas de ataques.
El mando militar iraní desestima plan de 15 puntos de Washington.