La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán cumple un mes sin avances claros, con negociaciones informales a través de terceros como Egipto y Pakistán, aunque Irán niega diálogos directos. Estados Unidos exige el desmantelamiento del programa nuclear iraní, cese de apoyo a grupos regionales, apertura del Estrecho de Hormuz y limitación de misiles, mientras Teherán demanda fin de ataques, retiro estadounidense del Golfo y compensaciones.
La Casa Blanca confirma que las conversaciones continúan y amenaza con redoblar la ofensiva si Irán no cede, mientras envía 18.000 soldados, incluyendo la 82ª División Aerotransportada y marines, hacia Medio Oriente para posible invasión terrestre a islas petroleras o costas del Estrecho. Ataques persisten: Israel y Estados Unidos bombardean Irán, que responde contra Kuwait e Israel con misiles balísticos; Hezbollah abre segundo frente desde Líbano.
En entrevista, el analista Joel Spark explica que Hezbollah, pese a golpes previos, reserva misiles para aliviar presión sobre Irán, sumiendo el norte de Israel en refugios constantes con decenas diarias. El gobierno libanés rechaza la guerra, expulsó al embajador iraní y busca neutralizar a Hezbollah con apoyo israelí y francés para coexistencia con Israel, ausente desde 1949.
Israel sufre goteo de misiles iraníes en pequeñas cantidades, más bombas racimo que esparcen daño amplio, afectando rutina civil pese a defensas. No hay ataques a infraestructura energética iraní por cese al fuego de Trump, aunque persiste niebla de guerra con precios de petróleo volátiles y riesgo de nuevo frente en Mar Rojo vía hutíes yemeníes.