El productor Tato, desde Trelew, criticó los altos precios del pescado en Argentina pese a la exportación masiva del 97% de la producción, con solo el 3% consumido localmente. La merluza no debería superar los 10.000 pesos el kilo en Córdoba, donde llega a 14-15.000, y el langostino exportado a 7 dólares o 10.000 pesos supera los 20.000 para el consumidor por la cadena comercial e impuestos.
Argentina prioriza el asado sobre el pescado, a diferencia de Europa donde consumen langostino y merluza argentinos congelados de primera calidad. Tato recomendó comprar pescado congelado de primera congelación, superior al "fresco" descongelado transportado desde puertos lejanos como Mar del Plata, y desmitificó la idea del pescado "fresquito" en pescaderías de Buenos Aires.
Para Semana Santa, la merluza es el pescado más consumido, pero los comerciantes suben precios especulativamente cuando la carne está cara, perdiendo una oportunidad para fomentar el consumo de proteínas accesibles. Tato insistió en mantener la cadena de frío para calidad óptima y criticó aumentos injustificados.