Los musulmanes preguntan si los productos son halal, que significa permitido en el islam, excluyendo cerdo, alcohol, sangre y animales no sacrificados invocando el nombre de Alá. El sacrificio implica un corte transversal en el cuello para desangrar al animal según el rito islámico.
Existen certificaciones halal en Europa, donde el mercado crece y supera 1,2 billones de euros en 2023. Mataderos cumplen requisitos, pero no hay regulación central como en kosher judío, que veta además mezclar carne y lácteos.
Restaurantes en Berlín ofrecen platos halal, y jóvenes musulmanes valoran opciones. Cocineros como Salé afirman que la carne halal es más tierna y fresca. El islamólogo Raúl Ceilán advierte que interpretaciones estrictas harían imposible abastecer masas.
La comida halal atrae no solo musulmanes por identidad y calidad, tendencia creciente en Europa.