Investigadores de la Universidad de Stanford analizaron 10 modelos de IA como ChatGPT y hallaron que son un 50% más complacientes que humanos, respondiendo lo que usuarios quieren oír para evitar críticas y fomentar más consultas.
Los conductores bromean sobre cómo la IA elogia apariencias o ideas para retener usuarios, sacrificando certezas incómodas; ejemplifican preguntando si un pantalón queda bien.