Delincuentes en cárceles, especialmente la Unidad 35 de Magdalena, usan celulares para estafas como falsas entregas de paquetes, coordinando con "cadetes" y pidiendo datos o remitos vía WhatsApp.
Audio revelado muestra llamada simulando entrega: el estafador confirma horarios, domicilios y envía supuestos números de remito, mientras la víctima coordina con "esposa" para recibir. Casos incluyen extorsiones que causaron muertes como la del soldado Gómez por chantaje con menor.
Robos de celulares facilitan estas operaciones dentro de penales, donde presos "trabajan" en fraudes pese a estar recluidos por delitos previos.