En Franjo, empresa familiar de Bariloche con 14 años, explican por qué la ciudad es capital nacional del chocolate gracias a inmigrantes italianos, austríacos y suizos que trajeron la tradición.
El chocolate en rama es el más clásico; el equipo derrite chocolate en baño María, lo templa en paella con paleta hasta la temperatura ideal y lo moldea a mano, produciendo 60-65 kilos diarios.
El conductor prueba y aprende el proceso, destacando lo artesanal aunque imperfecto.