Sebastián contó su vida atormentada por adicciones de 25 años a drogas, alcohol, marihuana y cocaína, brujería de sus padres, depresión suicida, quiebra empresarial, matrimonios fallidos, hijos rebeldes, pobreza extrema comiendo de la basura y juicios trabados.
Un amigo lo llevó un viernes a la Iglesia Universal: se liberó de espíritus malignos, restauró matrimonio, familia, relaciones con padres, abrió puertas laborales, destrabó juicios y abandonó adicciones para siempre.
Sebastián recomienda las cadenas de liberación de viernes y celebra la presencia del Espíritu Santo en su familia unida y bendecida.
El programa promueve evento de "marca de la defensa espiritual" con sangre del Cordero los viernes en iglesias Universal para vencer males.