Desde Israel, Yehuda reportó un muerto, un hombre de 60 años, y dos heridos en Tel Aviv por el impacto de una bomba de racimo que no fue interceptada por el Iron Dome. Otras submuniciones se dispersaron en la zona, con radio de alcance de 4 a 7 kilómetros.
Explicó que los misiles con racimo, si no se derriban antes de entrar en la atmósfera, liberan proyectiles difíciles de detener, causando daños incluso en áreas pobladas pese a las sirenas que dan 3-4 minutos para refugiarse. Mencionó otro caso en el desierto del Néguev con un beduino herido.
Alertó sobre un fin de semana complejo ante la proximidad de Pésaj, fiesta familiar, con temor a más ataques iraníes para maximizar impacto. Reveló que 3 millones de israelíes carecen de refugios y que los alquileres subieron 15-20% para casas con ellos.
Discutieron dificultades para ancianos o discapacitados en llegar a refugios, heridos leves por caídas al correr, y la efectividad variable de estructuras públicas versus subterráneas.