Irán lanzó una nueva oleada de misiles contra Israel, calificándola de represalia, con bombas de racimo que impactaron en Tel Aviv causando incendios en vehículos y viviendas, y daños en Haifa y Kafr Qasim con seis heridos.
Israel mató a Ali Reza Tang Sirí, jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní responsable de minar el Estrecho de Hormuz; también atacó bases de Hezbollah en Líbano matando cientos de militantes según cifras israelíes y libanesas.
Israel lanzó más de 60 cazas y 150 bombas contra infraestructura militar iraní; Hezbollah dispara 100 misiles diarios al norte de Israel, donde residentes viven en refugios.