La participante Mavinga reveló en A la Barbarossa que salió voluntariamente de Gran Hermano tras sufrir ataques de pánico provocados por el ambiente violento en la casa, especialmente por los golpes bajos de Chincia, quien la acusó de violenta sabiendo su historia de abuso doméstico y el riesgo de bullying para sus hijas.
Mavinga describió peleas intensas, como una discusión con cuchillo en la cocina donde sintió miedo real, y discriminación cuando el grupo de Chincia y Sol rechazó su comida. También criticó la soberbia de Chincia, quien habla con superioridad y victimiza cuando la confrontan, y reveló anécdotas como amenazas de usar un sartén para hacer ruido y obligar a dormir a los demás.
La ex participante perdonó el comentario racista de Carminia, quien la llamó "negra" con odio, pero está más dolida con Chincia por meterse en lo personal. Elogió a Andrea del Boca, Daniela y Maciel por su apoyo, sorprendió por la doble cara de Luana y Emma, y planea volver con más estrategia fría si tiene chance, manteniendo su grupo pero exponiendo falsedades.
En la casa persisten tensiones: egos inflados, falta de diálogo, discriminación socioeconómica y agotamiento general. Mavinga insiste en que no se debe jugar con historias personales ni violencia real, y mostró videos de discusiones donde el panel debatió si sus reacciones eran violencia o defensa.