La ex participante de Gran Hermano Mavinga profundizó en A la Barbarossa sobre su salida voluntaria por ataques de pánico causados por el ambiente violento, destacando golpes bajos de Chincia que usó su historia de abuso doméstico para desestabilizarla, acusándola de violenta pese a conocer su vulnerabilidad y el bullying a sus hijas.
Mavinga relató incidentes como peleas con cuchillo y sartén en la cocina, discriminación en el baño donde Chincia demoraba horas grabándose, y falta de apoyo de otras como Carmiña o Andrea, aunque encontró respaldo en Maciel, quien la defendió desde el primer día y generó identificación mutua para una convivencia pacífica.
Reconoció su error de jugar con corazón en lugar de estrategia fría, admitiendo que Chincia usó información personal que ella misma compartió, pero defendió que el límite es la salud mental: "Para mí el límite es la salud de una. Cuando te metes en la salud ya no es juego". Calificó a Chincia de "soreta", "mala, creída, soberbia" y violenta que necesita descargar en otros, mientras Sol la usa como "muñeco de pelea".
Mostraron videos donde Daniela confronta a Chincia por acusar a Mavinga de violenta, llevándola a quebrarse en lágrimas, y Mavinga dudó de su sinceridad, insistiendo en que Chincia provocaba sin disculparse. Comparó con casos como Andrea y Sili, donde la salud primó sobre el juego, y elogió el apoyo de Chipio a Sol.