La guerra en Medio Oriente, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, cumple un mes con negociaciones estancadas y ataques continuos, incluyendo el cierre del Estrecho de Hormuz que amenaza con disparar la inflación en Estados Unidos por precios de combustible cercanos a 4 dólares el galón.
Donald Trump anunció conversaciones secretas con un líder iraní negadas por Teherán, aunque el canciller Abbas Araghchi admite intercambios informales vía terceros como Egipto y Pakistán. Estados Unidos exige desmantelamiento nuclear, cese de apoyo a grupos regionales y apertura del Estrecho, mientras Irán pide fin de ataques, retiro estadounidense y compensaciones. Tropas como la 82ª División Aerotransportada se despliegan para posible invasión.
En Líbano, Israel combate a Hezbollah, que reemerge pese a promesas de derrota previa, abriendo un segundo frente para aliviar presión sobre Irán. El gobierno libanés rechaza la guerra, expulsó al embajador iraní y busca control del sur del Litani con apoyo francés. Historiador israelí Joel Sparks explica que Hezbollah reservó misiles para esta coyuntura.
Israel sufre goteo constante de misiles desde Irán y Líbano, incluyendo bombas racimo que dispersan cargas de 5 kilos afectando rutina civil, obligando refugios frecuentes en el norte. Ataques a infraestructura energética cesaron por orden de Trump, pero persiste tensión en guerra de desgaste.