La empleada Alejandra enfrentó a dos delincuentes que ingresaron a la rotisería de su hijo en Trujui, Lomas de Mariló, partido de Moreno, armados con un arma de fuego y un destornillador usado como arma blanca.
Los ladrones, vecinos del barrio a cuatro cuadras, pidieron comida y luego dinero, la agredieron brutalmente y la amenazaron de muerte, pero ella se defendió a piñas y pidió ayuda hasta que un vecino intervino golpeando a uno con una pala en la cabeza.
Alejandra explicó que defendió el negocio porque su hijo perdió una pierna en un accidente y levantó el emprendimiento familiar; mostró heridas en brazos y cuello, y hallaron una tijera filosa que cayó de los agresores.
El lugar tiene antecedentes violentos: en 2007 mataron a un chico de 12 años en un ciber allí, y años después un comerciante mató a un ladrón defendiendo a su hija; ya saben dónde viven los delincuentes para denunciarlos.