El banco de germoplasma en Palmira, Colombia, custodiado por Bioversity y CIAT, alberga 45 especies de fríjol de las 80 reconocidas mundialmente, incluyendo semillas de más de 40.000 años, además de yucas y forrajes resistentes al cambio climático.
Se preservan 38.000 plántulas de fríjol y 6.000 de yuca a 20 grados bajo cero, como código genético para sobrevivir sequías y otros extremos.
Científicos trabajan en mejorar dietas bovinas con forrajes que reducen emisiones de metano, un gas 80 veces más potente que el CO2, usando cámaras de respiración para investigaciones.
Esta red global incluye 16 centros que respaldan semillas en Svalbard, salvando variedades perdidas en guerras como en Siria, para reprogramar la agricultura ante el cambio climático.