Arqueólogos descubrieron en Braga, Portugal, un teatro romano de 2000 años con capacidad para 4000 personas, enterrado durante siglos bajo tierra. El sitio conserva muros originales y restos de pigmentos, ofreciendo una visión única de la Hispania romana.
Tras solo tres meses de excavaciones, colocaron un techo protector y estiman su apertura pronto al público como uno de los hallazgos más relevantes de la región. Presenta dimensiones superiores a otros teatros romanos similares y se planea revivirlo con funciones clásicas, mezclando historia y modernidad.
El panel destaca su parecido con mapas arqueológicos y compara con fondos marinos inexplorados, enfatizando la fantasía de preservación intacta.