El actor Miguel Ángel Solá detalló su linaje de novena generación en el teatro argentino, con raíces catalanas, mostrando fotos de bisabuelas, tías y madre en una sola imagen que incluye hasta seis generaciones. Comenzó su carrera como bebé en un carro de basura dirigido por Narciso Ibáñez Menta, y su padre financió el Teatro Maipo prestando plata a Amadori sin querer ser socio.
Recordó su infancia en Recoleta, jugando fútbol en la calle con amigos fallecidos como Patrick Rey, y su crianza en el ambiente teatral. Habló de la producción de Atreverse en Telefe, dirigida por el gran Doria en nueve horas por capítulo, con elencos estelares como China Zorrilla y Cecilia Roth.
Sufrió un ACV hace dos meses por coágulo cerebral, recuperándose sin secuelas graves gracias a su esposa Fátima, director Manuel González Gil y Beatriz Dileo. Protagoniza obra de Pablo Solarz con Mercedes Funes, usando bastón por lagunas de memoria, en gira hasta agosto en busca de teatro en Buenos Aires.
Reflexionó sobre los 75 años, bronca por la lenta rehabilitación pese al amor y contención de amigos como Martín Bianchetti, eligió volver a Argentina por afectos pese a la enfermedad. La obra trata del amor filial, adaptada a su bastón, y elogió elencos de películas de Pino Solanas como Sur con Philippe Léotard y Marie Laforêt.
Expresó nostalgia por el cine cultural argentino de Borges y Cortázar, degradación mundial y pensamiento único, pero valoró la generosidad de colegas y público argentino que lo abraza.