Araceli González y Adrián Suar llegaron a un acuerdo en tribunales tras 21 años de conflicto por la división de bienes de Polka, la productora que fundaron juntos. El encuentro fue amable y sellaron un pacto confidencial que pone fin a la guerra judicial iniciada en 2018 por el 5% de acciones que le correspondía a Araceli, valoradas inicialmente en 300.000 dólares.
Araceli contó en clips de Canal 13 que prestó dinero a Suar para arrancar Polka creyendo en su talento, pero nunca vio dividendos ni firma clara de sociedad, solo promesa de pago al venderse la empresa. Suar defendió que ella recibió lo acordado, rechazó ser mediático y lamentó el vínculo roto, reconociendo faltas de ambos lados. El panel revivió la historia desde el piloto de Poli Ladrón que catapultó a Suar, éxitos como Poliladron, Alma Mía y Carolina Adserin, hasta infidelidades, separaciones y rol de su hijo Toto.
Los conductores destacaron el drama emocional de Araceli, quien lloró recordando el amor intenso y el sufrimiento por traiciones, mientras Suar enfatizó documentos probando pagos. Mencionaron tensiones con Florencia Torrente, quien cortó lazos con Suar, y especularon sobre cifras actualizadas a 400-500 mil dólares o más por ventas como el edificio de Newbery. El acuerdo cierra un capítulo marcado por dinero, amor no resuelto y terapia para soltar.
El panel debatió si Araceli tenía fantasías más allá de papeles firmados o si Suar ocultó ganancias, comparando con casos como Nico Vázquez y Jimena Barón. Coincidieron en que Polka generó fortuna pero terminó, dejando lecciones sobre confianza en parejas y derechos de mujeres empresarias.