Ana Má cuenta que sufrió bullying en su colegio de monjas en Brasil por tener piernas muy flacas, mientras sus compañeras brasileñas tenían piernas gruesas y usaban minifaldas de moda. Las chicas se burlaban de ella por su físico delgado.
Explica que luego ingresó al mundo de la moda, donde sus piernas finas se volvieron un atributo que le dio trabajo toda la vida. Asistió a un reencuentro de egresadas luciendo espectacular para mostrar su cambio.
Amplía sobre discriminación racial: en su familia multirracial nunca tuvo problemas, pero en Río y São Paulo sintió prejuicios. En Argentina, una diseñadora le dijo que no la ponía en desfiles de invierno porque "los negros no son para invierno", reservándola para verano.
Destaca que hoy se habla más de discriminación por racismo, autismo o discapacidades, y hay más indignación pública y charlas en colegios contra el bullying, que antes era común por cualquier diferencia.