La nutricionista Delfi Zimmerman explica que el peso total en la balanza no refleja la composición corporal real, compuesta por músculo, grasa, grasa visceral y agua. Dos personas con igual peso pueden tener impactos distintos en la salud.
La grasa genera inflamación crónica y riesgos cardiometabólicos, mientras el músculo actúa como órgano de longevidad al proteger huesos, regular azúcar y mejorar rendimiento. Zimmerman muestra muestras físicas: medio kilo de grasa ocupa mucho más que medio kilo de músculo.
Para medir composición, recomienda balanza cada tres semanas con cinta métrica en ombligo para grasa visceral, o antropometría y biompedancia. Advierte contra dietas restrictivas que pierden agua y músculo, no grasa.
Enfoca en hábitos sostenibles sin obsesión por el peso diario, que varía por retención de líquidos.