Oscar García, jubilado de 77 años de Temperley, recorre 12 horas diarias desde las 5 de la tarde juntando latas en Constitución para complementar su jubilación mínima de 400 mil pesos y pagar impuestos y servicios atrasados. Ex diariero con puestos propios y reparto en bicicleta en Florida y Mitre, vendía hasta 10 diarios los domingos, pero ahora solo reparte cuatro y no alcanza para comer carne desde fin de año, limitándose a carne picada con papa y zanahoria por 10 mil pesos diarios.
El hombre ve más gente mayor en la calle revolviendo basura y juntando latas por desesperación, aunque él usa un palito y se desinfecta con alcohol. Nació en 1949 cerca del Club Temperley, extraña comer asado y compartir vermú con su hermano fallecido, y recuerda buenos momentos con su familia, especialmente su padre gallego que escapó de la Guerra Civil Española. Sufre agresiones verbales por diferencias políticas con quienes apoyaron al actual gobierno.
Recibe ofertas solidarias: un peluquero de La Tablada se ofrece a cortarle pelo y barba gratis en el canal o en la calle, y Andrés, vendedor ambulante, le propone un puesto de golosinas compartido en la vereda de Constitución para dejar las latas. Las ventas caen por fin de mes y feriados, y el tren trae laburantes pero con poco dinero, mientras el jubilado prioriza obligaciones básicas sobre lujos pasados.
Periodistas elogian su entereza y sabiduría pese a la pobreza, comparándolo con un sabio ignorado en la calle que no pierde la dignidad ni el ánimo de trabajar.