Casi un mes después del derrumbe en Parque Patricios el 3 de marzo, damnificados enfrentan caos con desalojos de hoteles ordenados, pero justicia obliga a la Ciudad a extender estadías.
Algunos hicieron check-out y volvieron obligados a torres inhabitables con plagas, tanques sucios y sin fumigación; no confían en constructora que afirma seguridad.
José, uno de los afectados, se queda con su perra entre 10 familias porque no tiene dónde ir; piden peritaje independiente y imputaciones, pero fiscal y juez no avanzan.
Edificio igual sin trabajos, boquete intacto; estudio Burlando representa a propietarios exigiendo responsables.