Manuel Adorni evadió en su conferencia de prensa explicar el origen de fondos para adquirir propiedades como un departamento en Caballito valuado en 500.000 dólares y una casa en country, pese a su rol de jefe de Gabinete que obliga a dar cuentas públicas.
El panel criticó que Adorni alegara todo declarado sin mostrar pruebas ni facturas de viajes a Punta del Este pagados con 4.830 dólares por su empresa, y repitió que los periodistas "no son jueces" mientras exigía disculpas por mostrar a sus hijos. Karina Milei lo respaldó en Twitter con "mi apoyo intacto", igual que parte del gabinete presente, pero panelistas señalaron nerviosismo y caras largas de funcionarios como Toto Caputo.
Se reveló que la esposa de Adorni, monotributista sin declaración jurada de ganancias, no puede tener anexo propio para declarar bienes, y que compró propiedades sin vender las anteriores ni con créditos suficientes para justificar con su sueldo de 3 millones de pesos. Detrás de escena, explicaciones como "uno paga la cena y todos reembolsan" para vuelos no convencieron, y se planeó la conferencia con asesoría de Santiago Caputo pero salió mal.
El debate destacó la interna gubernamental que mantiene a Adorni: Caputo prefiere que siga para evitar reemplazo de Karina Milei. Una encuesta indica que el 70% lo considera corrupto, incluso Nicolás Márquez exigió su salida temporal, mientras panel criticó doble estándar moral del gobierno y comparó con caso Spert.
Funcionarios admiten incomodidad por "abrazar la granada" como con Spert, y se usó info de sorteo de preguntas para preparar ataques con tuits impresos de periodistas, mostrando persecución previa.