Manuel Adorni, jefe de Gabinete, abrió su primera conferencia post-escándalo defendiendo su patrimonio y anunciando reformas legislativas clave, como leyes para fortalecer la propiedad privada con apoyo de Fuerzas Armadas, modificaciones en discapacidad y educación superior sustentables, endurecimiento de penas en Código Penal para delitos como estafas piramidales y motochorros, concesión de Chapadmalal por 30 años y envío de 60 pliegos judiciales al Senado.
Criticó al gobierno anterior por dejar un Estado fundido con salarios públicos descontrolados y clientelismo en certificados de discapacidad, contrastando con aumentos efímeros por emisión monetaria que alimentaron inflación. Anunció gestiones diplomáticas exitosas como la repatriación de Agostina Páez desde Brasil, reconocimiento de la CIA a la SIDE argentina y su informe al Congreso el 29 de abril, destacando un año reformista.
Desestimó acusaciones opositoras como inventos ridículos sobre ventas de bebés o mercados de órganos, resaltando logros económicos como crecimiento del 10% acumulado y proyecciones de 4% más este año. En la ronda de preguntas, evadió detalles sobre propiedades suyas y de su mujer en Caballito, country y Exaltación de la Cruz, argumentando causas penales abiertas ante juez Ariel Lijo que no interferirá.
Defendió su viaje privado a Punta del Este con familia, pagado personalmente en proporcional (alrededor de 4.800 dólares ida y 4.500 vuelta según facturas), negando dádivas de Marcelo Grandío o su productora ligada a TV Pública, y confrontó a periodistas de La Nación, Destape y MDZ por insistir en declaraciones juradas opacas y ética, reiterando que responderá en Justicia sin entorpecer investigaciones.
Rechazó renunciar, aclarando que todas las renuncias de funcionarios están a disposición de Javier Milei desde diciembre 2023, y minimizó operaciones mediáticas contra el gobierno, enfatizando resultados y moral alta con salarios ministeriales a la mitad de gestiones previas.