Un estudio en Chemical Research in Toxicology revela que nanoplásticos envejecidos por sol y ozono alteran su estructura química, volviéndose más tóxicos para los pulmones humanos.
Los fragmentos de poliestireno expuestos 16 o 21 días provocan mayor respuesta inflamatoria en células respiratorias que los frescos, elevando actividad genética y proteínas inflamatorias.
La autora principal Olivia Lamb destaca que estos contaminantes aéreos representan un desafío emergente para la salud pública al infiltrarse profundamente en vías respiratorias.