Agostina Páez, la argentina acusada de racismo en Río de Janeiro por llamar "monos" a brasileños y referirse a Brasil como "selva" en un video viral, enfrenta un revés judicial. El juez decidió esperar entre 15 y 20 días para los alegatos finales antes de resolver su liberación, revocando una aparente victoria previa de su defensa.
Agostina se muestra desesperanzada y ansiosa, tomando ansiolíticos por miedo a una pena de hasta 15 años de prisión por el delito de racismo, grave en Brasil. Pagó 50.000 dólares por víctima como resarcimiento, pero al juez no le gustó que hablara de "resarcimiento" para un crimen racial, que no se compensa con dinero. La fiscalía retiró dos cargos, dejando uno menor de dos años.
El caso genera gran repercusión en Río, donde locales rechazan su posible regreso a Argentina y piden pena efectiva. Atribuyen prejuicios culturales argentinos, recordando dichos de Alberto Fernández sobre brasileños "de la selva". La policía lanzó spot antirracista y hay testimonios masivos contra ella.
Está arrepentida, pidió perdón públicamente y su abogada Carla Junqueira cambió el curso inicial, pero la decisión judicial sorprende y complica su salida.